Llegó el turno de que la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud llegara a Valencia. Así, el grupo de confirmación acudió a los actos previstos para el fin de semana. Estuvimos en su recibimiento en la Catedral, en la Eucaristía para los jóvenes celebrada en la misma, una procesión por el Barrio del Carmen y la cena y la Vigilia en el Centro Arrupe. Durante todos ellos fuimos capaces de demostrar la alegría que sentimos de ser cristianos.
Fue una experiencia única en la que pudimos llevar, tocar y besar la misma Cruz con la que han rezado millones de jóvenes de todo el mundo. Por último, de esta gran experiencia queremos destacar dos mensajes que nos gustaría que nos acompañaran el resto de nuestros días. El primero vino del Obispo Don Carlos Osoro, quien nos relató una experiencia impactante. Recientemente había estado visitando la cárcel de Picassent, donde le llevaron a ver la celda más importante, en la que tienen encerrado un Sagrario, como verdadero símbolo de libertad para los hombres.
Y finalmente, el sacerdote Don Óscar Benavent Calatayud, que nos dirigió unas maravillosas palabras con las que nos quiso ayudar a aceptar nuestras cruces, igual que Jesús llevó la suya, pues si no fuera por ello no seríamos capaces de ser misericordiosos con las cruces de los demás.
Nuestro más sincero agradecimiento a los que han hecho posible dicho evento, y principalmente a Juan Pablo II, por el maravilloso legado que dejó a los jóvenes.
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LA CRUZ DE LA JMJ EN VALENCIA |
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