
El día 15 de mayo toda la ciudad de Alicante homenajeó al P. Ángel Escapa, agustino, por su dedicación a la educación durante 39 años en esta ciudad, los 12 últimos de director del Colegio San Agustín, desde donde los Agustinos realizan su labor educativa. Participaron diversas secciones destacando el Ayuntamiento, el Colegio San Agustín, la Asociación de Padres, Los profesores, el Club Deportivo, los exalumnos, los alumnos… Así describe el diario Las Provincias el evento:
“«Soy muy feliz sabiendo que en Alicante hay una avenida dedicada a todos los que han trabajado por Agustinos y que lleva mi nombre, pero sería más feliz todavía pudiendo pasear por cualquier calle de Alicante, ese es mi sueño y no renunciaré a él». Con estas palabras tan emotivas cerraba su parlamento el Padre Ángel Escapa. Unas palabras que generaron un estruendoso aplauso y una sonrisa tímida en la multitud que se congregó ayer en el Castillo de Santa Bárbara. El Padre Ángel marchó hace unos meses a su ciudad natal, León, para estar cerca de sus padres, pero Alicante jamás se olvidará de él.
El Ayuntamiento quiso honrarle otorgando su nombre a una avenida en la zona de La Albufereta. Y es que el cura de Agustinos, como popularmente se le conoce, es una persona que ha dejado huella en miles de alicantinos. Tal y como dijo la alcaldesa de la ciudad, Sonia Castedo, «tener una calle supone vivir para siempre en la memoria colectiva».
El acto fue entrañable, hasta tal punto que las emociones fueron las que dominaron el homenaje dejando de lado el protocolo. El Padre Ángel estuvo arropado por alumnos y ex alumnos del colegio al que ha dedicado 39 años de su vida, arropado por su familia, por las autoridades políticas y por amigos y compañeros de profesión.
Las primeras lágrimas del homenajeado llegaron a los pocos minutos de que comenzara el acto. Antonio Sobrino, concejal de Comercio y conductor del acto, dio paso a un vídeo lleno de recuerdos, con multitud de fotos de Ángel Escapa en diferentes competiciones de balonmano. Porque el Cura se dedicó de lleno a este deporte, haciendo de Agustinos un referente en el balonmano nacional.
Sus amigos, Jesús Paniagua, director del colegio Agustinos, e Isidro de La Viuda, prior provincial, tampoco pudieron controlar la emoción en sus respectivas palabras dedicadas al Padre Ángel.
El religioso, sin embargo, estuvo calmado y sereno en su discurso. Contrastaba con el público que no podía evitar estremecerse con cada palabra, con cada frase, con cada pausa. Expresiones sinceras, llenas de sencillez y humildad, que llegaron al corazón de todos los presentes. El Padre Ángel habló de la amistad y de todo lo que ha encontrado en la ciudad: «Alicante me ha dado la oportunidad de ser y tener amigos, la oportunidad de enseñar y de ser entrenador ¿Qué más puedo pedir?», sentenció el homenajeado.
Con respecto a la vía que lleva su nombre dijo que «es una avenida de todos los que hemos trabajado y hemos compartido proyectos e ilusiones» y la calificó como «una nueva y gran oportunidad de poder perpetuar nuestra amistad».
Emoción, lágrimas, sensibilidad y muchos recuerdos que siguen vivos en todas personas que han conocido y conocen a el Padre Ángel, un hombre querido por todos, que ama y siente Alicante, un sentimiento recíproco que Alicante también comparte por él”
